Los acuerdos de confidencialidad: el disfraz de un carnaval…
Corría el año 2012 cuando, por primera vez, desayuné con algo tan rocambolesco como la exigencia a un concesionario de la rúbrica de un acuerdo de confidencialidad, para intervenir en las conversaciones que se iban a iniciar en relación con el contenido de los nuevos contratos de distribución que una marca señera tenía previsto imponer a su red. Autor: Alfredo Briganty, socio de Qvadrigas Abogados Artículo Revista Proassa 53º Febrero 2023 – PROASSA MAGAZINE Nº52 ...
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